1/04/2012
El Doctor Paradox (Capítulo VI).
Me desperté en mi cama. Minerva se desnudaba enfrente del armario.
- ¿Dónde has ido? – Pregunté.
- A tomar un café – dijo.
- ¿Con quién?
- Un amigo del trabajo.
- Vale.
- ¿Por qué te has marchado así?
- ¿A qué te refieres?
- Te has largado de malas maneras.
- Estaba enfadada.
- ¿Por qué?
- Porque creí que lo nuestro no funcionaba.
- ¿Creíste?
- Juan, vamos a dejar de comernos la cabeza.
- Será lo mejor.
- ¿Qué me dices del reportaje que te han mandado los de la revista? – Preguntó ella.
- Ya tengo el material necesario – dije.
Comencé a escribir:
El director de esta revista telefoneó para encargarme un reportaje sobre Paradox. Dijo que sufragaría los gastos del viaje siempre que no superasen un límite razonable. Yo respondí irritado, lo reconozco, que doscientos euros apenas alcanzarían para el trayecto. Paradox era una extraña figura de las Montañas Nevadas […]
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