Voy a la biblioteca de la Facultad de Derecho. Llevo los apuntes; dentro de unas semanas comenzarán los exámenes, la histeria y la ansiedad volverán a reinar en el mundo estudiantil. Vengo para escribir poemas y relatos, los apuntes los dejo descansando; dentro de unos años serán apuntes añejos de sabor afrutado. Enchufo el ordenador. En la pared hay dibujado un botón que dice Pulsa para matar a Cesar y lo pulso y Cesar ha pasado a mejor vida; escribo la palabra grunge en la pared y sigo asombrándome de la capacidad artística con la que contamos los estudiantes – veo un unicornio con gafas que dice ¡Huevos, hay que echarle!
Otras inscripciones:
Estamos muertos,
estamos muertos.
Le echabas uno,
le echabas dos
para papá.
Aquí estudiamos contabilidad
para levantar España.
No puedo estudiar
por estas putas
pintadas.
El silencio de la sala sólo es interrumpido por las hojas que quedan atrás. ¡Pero hay que repasar el punto 2.3 del tema 14 sobre el empréstito!
Otras inscripciones:
Estamos muertos,
estamos muertos.
Le echabas uno,
le echabas dos
para papá.
Aquí estudiamos contabilidad
para levantar España.
No puedo estudiar
por estas putas
pintadas.
El silencio de la sala sólo es interrumpido por las hojas que quedan atrás. ¡Pero hay que repasar el punto 2.3 del tema 14 sobre el empréstito!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada